En esta etapa se ofrecen y se proyectan experiencias que nos colocan en sintonía con nuestro sueño y nuestra misión de cara al proyecto de vida personal y a la luz de este primer encuentro  que tuvo  Don Bosco con su misión, en el sueño de los 9 años. La propuesta para vivir la cuaresma y la pascua, tiene elementos que llevan al encuentro con la realidad personal, familiar y social desde una mirada salvífica y esperanzadora que proyecta la vida desde la experiencia y la alegría pascual.

Dios no es indiferente con nosotros, conoce nuestro nombre y nos cuida, afirmó el Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma 2015, en el que propuso a los fieles tres pasajes para reflexionar y renovar su encuentro con Cristo y así combatir la globalización de la indiferencia. Cada uno de nosotros le interesa a Dios, “su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia”, señaló el Papa. Sin embargo, advirtió que “esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial” y es también una tentación para los cristianos. Por ello, propuso a los fieles tres pasajes para reflexionar, renovar el encuentro con Dios y así no ser indiferentes:

El primero es: “Si un miembro sufre, todos sufren con él”. (La Iglesia) En este pasaje, el Papa Francisco explica que con sus enseñanzas y testimonio, la Iglesia ofrece la “caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia”.


El segundo pasaje es: “¿Dónde está tu hermano?”. (Las Parroquias y las comunidades) El Papa pide llevar a la vida de las parroquias y comunidades lo que se ha dicho para la Iglesia universal.


El tercer pasaje es: “Fortalezcan sus corazones” (La persona creyente). Francisco alertó que “como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. “Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir.

Mensaje Papa Francisco CUARESMA 2015
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Y llegó la hora de Dios”, expresiones como estas marcan la conversación de las personas en situaciones y circunstancias adversas, sin embargo en nuestra espiritualidad esta expresión nos pone en sintonía con el sueño de Dios sobre nuestra vida, es por eso que desde la organización del año litúrgico se reserva unos tiempos especiales que señalan nuestro modo de relacionarnos con Dios: en cuaresma vamos hacia el encuentro con Dios a través de la oración, la penitencia, la reflexión, el ayuno y la solidaridad.

 

En la pascua nos encontramos con Dios a Través de la alegría y el gozo por la presencia de Jesús Resucitado que hace nuevas todas las cosas.

En la lógica de esta primera etapa, UN SUEÑO, UNA MISIÓN, la cuaresma surge como experiencia significativa en la que Dios marca nuestro tiempo, como una llamada permanente a la conversión, a la renovación y a la transformación desde la escucha de su Palabra.

 

Para cada una de las semanas se sugiere una experiencia básica en la que entramos a través de los sentidos:


DAME, SEÑOR, TU MIRADA. Este es nuestro desafío cuaresmal: contemplar la realidad con ojos nuevos para descubrir a Dios en ella y seamos capaces de seguir reflejando en nuestra vida su Vida y su Paz. Por eso, pedimos “Que el Padre ilumine los ojos de nuestro corazón”

 

Hay momentos en la vida en que nos encuentras con personas entusiastas, entregadas, dispuestas a darse por entero a aquello en lo que cree, a no escatimar nada de sus esfuerzos e ilusiones. Estar junto a ellos y ellas es una experiencia positiva, que alegra la vida, que ensancha el alma y que nos hace mirar las dificultades de otra manera, como obstáculos cotidianos que van desapareciendo a punto de insistencia y de trabajo común.


Bendecir es, ante todo, "decir bien": decir buenas palabras, hablar bien de alguien, exaltarlo, alabarlo, agradecer un bien recibido, manifestar gratitud y reconocimiento por las personas, las cosas y los acontecimientos.

Iniciamos esta segunda semana de Cuaresma. Tiempo para ser más conscientes de las palabras que salen de nuestra boca y con las cuales podemos bendecir o destruir a las personas que nos rodean.


No sólo con nuestros ojos y nuestros labios podemos en esta Cuaresma ser instrumentos de Salvación para los demás. También con tus MANOS puedes pasar por la vida haciendo el bien.

Miremos las manos de Jesús… eran manos que se unían para hacer oración,  que se abrían para abrazar, se extendían para bendecir, se disponían para partir y compartir el pan, para curar enfermos, para resucitar muertos, para ser clavadas en la cruz. Jesús con sus manos, no hizo otra cosa…que hacer el BIEN.

Jesús con el leproso toma contacto con el dolor, descubre en él el rostro sufriente, sin sentido, herido.

 

Jesús nos muestra que es posible encontrar esperanzas a nuestra situación, sobre todo a nuestras lepras, a nuestros dolores, a nuestras enfermedades, a nuestras impotencias. Aquello que nos inhibe, que no nos deja ser seres en comunidad, que no nos permite relacionarnos, todas las enfermedades, que a veces no son físicas.

 

Iniciamos la Tercera semana de Cuaresma.


En esta Cuarta Semana de Cuaresma vale preguntarse: ¿Cómo amó Jesús? ¿Cómo era el amor de su corazón? ¿Qué características tenía? ¿A quiénes les demostró su amor? ¿Cómo era el amor hacia quienes veía sufrir?

Jesús a través de la parábola del Buen Samaritano te mostrará hasta dónde puede tu corazón enternecerse y sentir MISERICORDIA por el otro. 

Sabemos lo que hace el samaritano. Pero es preciso subrayar lo que siente: “se compadeció”. Y sólo después actúa. Jesús subraya nuevamente el valor de la interioridad y la necesidad de tener “un corazón de carne” y no de piedra.

El samaritano se acerca al hombre herido. También Dios se acerca a mí, a mis heridas, a mi sufrimiento, a mi pecado. Sobre mí derrama “vino y aceite”, elementos que algunos comentaristas ven como prefiguraciones del sacramento del bautismo y la eucaristía. El samaritano venda heridas (un corazón quebrantado, tú no lo desprecias…) y carga al hombre en su cabalgadura.


Estamos llegando al final de este tiempo de cuaresma y debes utilizar ahora tus pies para ponerte en camino hacia Dios y gozar del abrazo que te has perdido por buscar la felicidad donde no se encuentra: Así lo experimentó el Hijo Pródigo.(Lucas 15, 11- 24)

 

·EL HIJO MENOR SE MARCHA: La partida del hijo menor representa la tragedia de la vida de quienes de alguna forma se vuelven sordos al AMOR DE DIOS y abandonan el único lugar donde podemos oír esa voz, para marcharnos, esperando encontrar en algún otro lugar lo que no somos capaces de encontrar en casa.

 

. POR QUE SE VA DE LA CASA DEL PADRE? Porque hay otras voces fuertes, llenas de promesas seductoras, que ofrecen éxito, reconocimiento, felicidades baratas. Nosotros somos el hijo pródigo cada vez que buscamos amor donde no puede hallarse y después llega, evidentemente, el sin sentido, la insatisfacción, la infelicidad…

 

· ¿CÓMO ME RECIBIRÁ EL PADRE? Fue el amor lo que impidió que el padre retuviera a su hijo a toda costa. Así actúa Dios con nosotros, siguiendo ese misterio de amor por el que somos libres de abandonar el hogar de Dios, pero Él siempre nos espera con los brazos abiertos.

 

· SIEMPRE PUEDES VOLVER A CASA DEL PADRE: El hijo pródigo solo se hizo consciente de lo perdido que estaba cuando nadie a su alrededor demostró interés alguno por él. Estaba realmente perdido, y fue precisamente eso lo que le hizo volver en sí. De repente, vio con claridad que el camino que había elegido le llevaba a la autodestrucción.