Iniciamos la segunda Etapa de la Propuesta Pastoral fijando nuestra mirada en la Familia de Nazaret. Acercarnos a ella en este tiempo nos compromete a redescubrir la vocación y la misión de toda familia. No es casualidad que “Nazaret” signifique “La que custodia”, como María, que – dice el Evangelio – “custodiaba en su corazón todas estas cosas”. Desde entonces, cada vez que hay una familia que custodia este misterio, aunque sea en la periferia del mundo, el misterio del Hijo de Dios está actuando.

 

Si dejamos que la Familia de Nazaret visite nuestros hogares podremos obrar el milagro de que se vuelva normal el amor y no el odio, de que se vuelva común la ayuda mutua y no la indiferencia o la enemistad, que sea habitual el perdonarse y no el dejarse de hablar…

Con entusiamo y alegría asume cada día un RETO, que vivirás en FAMILIA.

Tú eres responsable de hacer de tu hogar un espacio donde habita la Familia de Nazareth.

 

¡ÁNIMO!