Pocas figuras logran unir a las personas, lejos de los conceptos políticos y las creencias basadas en la fe. Los mensajes de esperanza y paz, se convierten en una necesidad entendida por pocos, pero que se hace vital para millones en el planeta.

Una de estas voces se dio a conocer el 13 de marzo de 2013, cuando desde la sede del Vaticano, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, se mostraba ante el mundo como el papa Francisco.

Cuando se oficializó la sede vacante, el arzobispo era miembro de las Congregaciones para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, para el clero, para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica; del Consejo pontificio para la familia y de la Comisión pontificia para América Latina.

Así pues, al terminar el segundo día del cónclave, la fumarola blanca no solo era señal de Habemus Papam, sino que además le entregaba a Latinoamérica su primer pontificado, que estaría marcado por una estrecha cercanía con los más necesitados, recordando lo que el hasta entonces arzobispo Bergoglio había trabajado a lo largo de su pastoral: «Mi gente es pobre y yo soy uno de ellos».

A lo largo del año venimos haciendo una propuesta que nos permite apostarle al CREER,  sentir que hay razones poderosas para actuar, que cuando nos empoderamos somos capaces de grandes cosas.

Hemos vivido un proceso: porque creo en Jesús, porque creo en mi familia y ahora porque creo en mi país. Colombia necesita jóvenes que crean en ella y desde ahí demos el primer paso para apostarle a una nueva cultura: la cultura de la paz.

Tenemos en esta etapa un acontecimiento que nos llena de alegría: la visita del papa Francisco a nuestro país. La Conferencia Episcopal  nos ha propuesto que estudiemos unos talleres como preparación a su venida, por lo tanto nos unimos en esta tercera etapa a toda Colombia trabajando estos talleres, uno por semana, ya que faltan precisamente 10 semanas para su venida. Con la llegada del papa se celebra la semana por la paz, así que  todo este tiempo estará enmarcado en esta preparación.

Finalizando el mes de septiembre propondremos la semana bíblica y dado que este año se celebran los 140 años de la expedición misionera proponemos que en el mes de octubre le demos un impulso fuerte a toda la misión y finalicemos con una misión en cada comunidad como Celebración de estos 140 años.