Formar parte del equipo de Jesús es un honor y un privilegio. El entrenador te sigue con cariño y atención y te colma de sus dones: paz, amor, benignidad, mansedumbre…

El partido de tu vida, está en pleno juego, no importa hasta el momento cuantos goles apunta el marcador. Puede que el pecado te haya hecho algún gol. Si te la juegas con Cristo y te pones la camiseta en LA IGLESIA, podrás ser el vencedor. En ella nos la jugamos todos para dar testimonio de que el Reino ha llegado, de que es posible vivir amando, de que la paz es un don y una tarea que nos compromete a todos. No importa nuestra edad, siempre podemos ser compañeros, coequiperos, hermanos procurando servir a los demás como Cristo nos enseñó. Porque “donde hay dos o tres reunidos en su nombre allí está Él en medio de ellos” y la manera más segura de mostrar el AMOR, es sirviendo en libertad y sencillez, siendo JOVEN APOSTOL DE LOS JOVENES, creando en nuestros ambientes la verdadera casa que evangeliza…

Te invitamos a seguir jugando hasta el último minuto y seguir apostándole a la gran COPA, aquella que es más grande que la COPA DEL MUNDO: JESUS, y para ello te proponemos, en esta tercera etapa, hacer experiencia de los dos últimos rasgos de la Espiritualidad Juvenil Salesiana: LA COMUNIÓN ECLESIAL Y EL SERVICIO RESPONSABLE. Dos rasgos que nos ayudarán además a vivir más conscientemente el mes misionero y la semana Bíblica y de la Paz.